domingo, febrero 28, 2010

La tumba de Colon en Sevilla

Desde pequeño cuando mis padres me llevaban a la catedral de Sevilla siempre sentía el pánico que todos los sevillanos hemos sentido alguna vez siendo niños y estando ante la imponente mole de la tumba de Cristobal Colon . 

El musoleo es obra de Arturo Mélida y Alinari (1849-1902), artista polifacético -arquitecto, escultor, ilustrador de libros, diseñador, etc.- quien ya en 1877 había ganado otro concurso para un monumento a Cristóbal Colón en Madrid.

La descripción es por todos bien conocida: cuatro reyes de armas vestidos de gala portan a hombros el féretro de Colón. Corresponden a los cuatro reinos históricos de España: Castilla, León, Aragón y Navarra “que en postrer viaje llegan ante el altar mayor de la catedral de La Habana a dar reposo a los huesos que hasta entonces peregrinaron”. El significado simbólico que quiso darle su autor era representar a “España guardando en tierra americana las cenizas de Cristóbal Colón”, aquélla representada por los cuatro heraldos y América figurada por un basamento de estilo azteca.


 

La tumba es imponente,en la semioscuridad de la catedral sevillana, tan grande y majestuosa que algunos la llaman "La montaña Hueca", resulta fantasmagórico, y más aún si conocéis la historia de la gran controversia sobre el enterramiento del gran almirante, confusión que ha durado mas de un siglo con Sevilla y Santo Domingo como protagonistas.

¿Cómo fue posible esta confusión en torno a la tumba de uno de los hombres más insignes de la Historia universal? Cristóbal Colón murió y fue enterrado en Valladolid en 1506 y, en 1509, se le dio nueva sepultura en la Cartuja de Sevilla.
A pesar de haber manifestado su voluntad testamentaria de ser sepultado en las nuevas tierras por él descubiertas, este deseo no fue cumplido hasta 1537 cuando María de Rojas y Toledo, viuda de Diego Colón, embarcó los huesos de su esposo y de su suegro rumbo a Santo Domingo. En la Catedral a la que antes me refería permanecieron hasta 1795, fecha en la que España perdió en guerra contra Francia la isla de La Española, hoy compartida por la República Dominicana y Haití. Las autoridades españolas exhumaron entonces los restos del navegante para trasladarlos a Cuba y en 1898 se repitió el proceso, con motivo de la invasión estadounidense. En aquella ocasión el destino final de los restos fue la Catedral sevillana, el mayor templo gótico de cuantos se pueden admirar en Europa. Ésta es la versión de la historiografía española, frente a la cual argumentaban los expertos dominicanos que, en 1877, al realizarse unas obras en la Catedral de Santo Domingo, se encontró un sarcófago de plomo con una inscripción que rezaba: “Varón ilustre y distinguido, don Cristóbal Colón”. Aparentemente al menos, se había errado al llevar a cabo la exhumación de 1795, se confundieron las tumbas de Colón y de su hijo y así dio comienzo la chocante duplicidad de sepulturas.

   Las nuevas posibilidades abiertas por los avances científicos en el estudio e identificación del ADN llevaron, en junio de 2003, a nuevamente abrir el sepulcro sevillano. Los muy escasos restos, apenas 200 gramos de huesos, fueron confiados al Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, dirigido por el Dr. José Antonio Lorente. A su vez, éste distribuyó porciones de huesos entre los laboratorios forenses de las universidades de Santiago, Barcelona, Tor Vergatta de Roma y el Instituto Max Planck de Leipzig. En enero de 2005 se solicitó permiso a las autoridades dominicanas para examinar los huesos que ahora reposan en el colosal Faro a Colón, trasladados recientemente desde la Catedral, pero hasta la fecha sigue sin materializarse la autorización. Las conclusiones de los análisis acaban de ser reveladas por el Dr. Lorente. Los huesos tienen exactamente una antigüedad de 6.002 meses y al comparar la secuencia de su ADN con la de los restos de Diego Colón, hermano del Almirante, la conclusión no ofrece la menor duda: son hijos de la misma madre y, por tanto, la sepultura de Sevilla es auténtica.

Como última curiosidad, el pie derecho del representante del Reino de León junto al Reino de Granada atravesado por una lanza , esta suelto y según dicen  los hombres que lo mueven se acaban casando.


 Al pobre almirante ademas de enterrarlo en mil sitios diferentes, ser considerado en América como el símbolo de la ocupación española, ser denostado por los Reyes Católicos , se une también el hecho no saberse donde nació. Una lástima de hombre, al que al menos le queda el hecho cierto y la suerte de reposar en Andalucía.



2 comentarios:

Julia Letrán dijo...

Felicidades por tan completo blog, con temas realmente interesantes, dejame contarte que tengo un blog dedicado a recopilar la historia de la humanidad a través de presentar sus tumbas, te he enlazado como fuente de mi entrada en el blog, me pareció una de las fotografías más originales. Sigue adelante, recibe bendiciones!!!

Iacobum dijo...

Hola Julia, genial tu blog de tumbas, no entiendo cmo hay gente que rehuye tanto de estos temas. Te aconsejo que oigas a Nieves Concostrina, periodista española de Radio Nacional de España,que tiene un programa que se llama "polvo eres", dedicado sólo a éste tema. Escuchala, te va a encantar. Te espero por mi blog de vez en cuando. Besos desde Sevilla.