sábado, diciembre 25, 2010

domingo, diciembre 12, 2010

Como doblar un mapa

Desde mis primeros viajes opté por no llevarme  jamas esos engorrosos mapas ,que al abrirlos salían volando , y desde luego te daban ese aire a turista que el viajero de hoy detesta.

Soy de los que suele llevarse una guia con los mapas desglosados en páginas al final , incluso me he llevado una de esas guias Michelin que son un práctico callejero,en los que aparece hasta el mas misero callejón de una gran capital del mundo.

Algunas veces para ahorrar he tirado de alguna mapa de internet,con alguna ruta específica, si bien son mapas poco específicos e incompletos.En definitiva muchos tipos pero una conclusión: Todos resultan incómodos.

Hace tiempo que me llevo fijando en unas pequeñas guias (no recuerdo la editorial), que traen al final un sencillo mapa que se doblan de una forma original. Decidí intentar doblar alguno mio de esa forma, pero no lo he conseguido, y eso que he rastreado internet a ver si algún listo ha colgado la respuesta en PDF o algo así.

Por ahora no ha habido suerte pero de camino me he encontrado una página de una empresa que hace justo lo que busco...lo podéis ver en thezoomablemap


Lo mejor es que además he ido encontrando alguna otra manera original de doblar un mapa, como esta otra...

                         Un mapa lavable de alguna de las principales capitales del mundo.

Pensaba que era el único pero me he encontrado una página de Facebook y todo con personas que tienen ese mismo problema con los mapas.

Seguro que os habéis visto en una situación parecida, así que si me dais alguna idea para mi próximo viaje os lo agradeceré. Yo sigo buscando la forma ideal de doblar un mapa si eso ya os cuento

martes, diciembre 07, 2010

Jugando con el Viajero

A vueltas con todo este embrollo  de los controladores, hemos caído de nuevo en lo débil que es nuestra situación, en lo grave de nuestra vulnerabilidad,en como juegan con nosotros sin ningún pudor.

En mas de una ocasión me he sentido como pavo en navidad cuando me he visto en un mostrador de aeropuerto, dispuesto a recibir lo que me quieran dar o hacer, con la sensación de ser el sparring de un servicio que encima pago yo. Somos siempre el pin pan pum de agencias de viajes,compañias, tour operadores, pilotos, y controladores, y eso que no hoy no toca hablar de la seguridad en los aeropuertos ni de escaneres corporales.

Y éste articulo no va solo por lo acontecido éste puente, en el que yo por ahora puedo elegir quedarme en casa, pero comprendo que otras personas no encuentran otras fechas para poder viajar, y sobre todo si tienen niños.La desvergüenza del innombrable colectivo y la probable inactividad de los políticos dejaran todo en bandeja para que los de siempre lo volvamos a sufrir.

Escribo por que me arde la sangre con algo que hoy me contaban. Una familia que conozco viajaba el sábado (con abuela octogenaria incluida),desde Sevilla a Estambul. Por supuesto se esperaban el regalo de los controladores,pero con la esperanza de un milagro imposible. A lo que voy es a lo siguiente. Al parecer Iberia (y casi todas las compañias aéreas),aún a sabiendas de que el vuelo no saldría, hacen facturar las maletas a todo el pasaje, y deciden mantener en las pantallas del aeropuerto su vuelo en situación de "Retrasado".  Por lo visto si la compañía cuelga el "Cancelado" tienen la obligación de devolver el importe del billete, por lo que se hacen los remolones hasta que mas de uno se cansa y se va a su casa sin ningún justificante emitido por la compañía. 
Ante las protestas del pasaje (los pasajeros llegaron a las 5 de la mañana para salir a las 7), al filo de las 3 de la tarde  Iberia decide darlo por cancelado,pero sin emitir justificante alguno, por lo que los pasajeros tienen que conformarse con fotografiar el panel con sus moviles.

El colmo llega cuando reclaman sus maletas. Después de decirles que éstas estaban facturadas, y ante las masivas protestas, el aeropuerto les permite cogerlas del lugar donde estaban, que era una habitación abierta y sin vigilancia, de la que cualquiera podría haberse llevado la que hubiese querido.

El trato al viajero sigue dejando mucho que desear en todo el mundo. Faltan estructuras, o solo es falta de tacto? Tal vez solo sea falta de memoria para recordar que somos nosotros los que pagamos su nómina.

Una nueva joya de El Viajero de El País.

 

Firmado, Woody Allen

De la juguetería de 'Poderosa Afrodita' a la lámpara mágica de 'Melinda y Melinda', ruta neoyorquina por los escenarios del cineasta
JAVIER HERAS - 04/12/2010
En Elaine's, un veterano restaurante del Upper East Side de Nueva York, están un poco hartos de que les pregunten por Woody Allen. "Aquí han comido Norman Mailer, todos los alcaldes de la ciudad y hasta Marcello Mastroianni con Fellini", reivindica la encargada, Diane Becker, por teléfono. Pero si el local ha pasado a la historia es por aparecer en el inicio de Manhattan (1979), del realizador de Brooklyn. Quien, por cierto, acude de vez en cuando a comer unos linguine a salvo de cazaautógrafos: "No moleste a los famosos, quieren estar tranquilos sin importar lo mucho que los admire o lo borracho que esté usted", advierte la casa.
Nueva York ambienta una treintena de filmes de Allen (descontando sus aventuras en Londres o Barcelona). "La ciudad es su estrella, su musa, y él le es fiel", resumía Lauren Wilcox en The Washington Post. Sin embargo, rutas turísticas como On Location Tours olvidan sus más de 100 localizaciones, en favor de las de Sexo en Nueva York o Men in black. Para remediarlo, Pau Llavador y María Adell publican la guía El Nueva York de las películas de Woody Allen (Electa).
Durante seis meses, este matrimonio que vive en Barcelona comprobó uno a uno los escenarios: fuentes (Bethesda, junto a la que Robin Williams se queda desenfocado en Desmontando a Harry); hoteles como el Carlyle, en cuya cafetería Allen y Dianne Wiest pasan una velada "genial, como los juicios de Núremberg" (Hannah y sus hermanas); la juguetería FAO Schwarz, del maravilloso final de Poderosa Afrodita, clubes de jazz, teatros, librerías...
Frente a la Metropolitan Opera House se grabó la mítica frase: "Cuando escucho tanto a Wagner, me entran ganas de invadir Polonia" (Misterioso asesinato en Manhattan). En el Metropolitan Museum, este diálogo de Granujas de medio pelo entre un pedante Hugh Grant y el director:
-Notad la diferencia entre Tintoretto y la pintura bizantina.
-Yo diría que el marco de esta es más grande.
Allen no tiene reparos en promocionar sus restaurantes favoritos, como el entrañable Carnegie Deli, en el que se reunían los cómicos de Broadway Danny Rose. La alcurnia del Pastis o el Barbetta encaja con la descripción del propio Allen sobre su visión de Manhattan. "Tengo chófer. Ceno en los mejores sitios. Vivo, de alguna manera, en una burbuja", contaba a James Kaplan en The New York Magazine. Pero también salen en sus películas locales como John's, una pizzería tan famosa como barata (10 euros una pizza). "Me gusta mostrar la ciudad a través de mis ojos, que no son realistas, sino románticos. Manhattan ha sido objeto de mi fantasía desde que mi padre me llevó a Times Square. Miraba en todas direcciones... ¡es tan vibrante!". Por eso le costó más rodar en los ochenta: no quería mostrar su deterioro.
Los autores de la guía comprobaron que algunos cines, librerías y bares de los barrios allenianos (East Village, Soho, Upper West) han cerrado. En 2000 se desmontó la vieja montaña rusa Thunderbolt, en Coney Island, bajo la que vivía Alvy en Annie Hall y que le causaba su "carácter nervioso". Aunque para decepción, el puente de Queensboro, donde Diane Keaton y Allen se enamoran en el plano más bello y famoso de Manhattan: el banco donde se sentaban era de atrezo.
A Llavador le sorprendió que muchas de las paradas son "turísticas, típicas de guías", como el edificio Chrysler o su amado Central Park, junto al que el cineasta vive en la realidad. En el corazón del parque se encuentra su exterior favorito (lo decía Dianne Wiest en Balas sobre Broadway): el florido Conservatory Garden. Brillan por su ausencia la Estatua de la Libertad y el Empire State (Allen prefiere el edificio Seagram, de Mies van der Rohe). Aunque la mayor paradoja es que ya casi no rueda en su ciudad: "Sale demasiado caro".

Ruta neoyorquina

VILLAGE CHESS SHOP ('Si la cosa funciona', 2009)
El misántropo Boris (Larry David) imparte clases de ajedrez en estas mesas de piedra con tableros traídos de todo el mundo. "Me gustaría decir que mi tienda sale favorecida, pero solo aparece unos segundos", comenta Michael Propper, que fundó este club en 1972 en Greenwich Village (calle Thompson, 230). Ahora no dan abasto: abren 24 horas y 365 días.
CAFÉ GITANE ('Melinda y Melinda', 2004)
Tostada de aguacate con pimiento rojo. Siempre que encuestan a sus clientes, la inmensa mayoría elige este plato como su favorito. En este café bohemio (calle Mott, 242) con cocina marroquí y brunch diario, la ambiciosa cineasta encarnada por Amanda Peet recibe el visto bueno a su primera película, Sonata de la castración. A Allen no le convencía la fachada azul y la hizo pintar de rojo.
ARCHANGEL ANTIQUES ('Melinda y Melinda', 2004)
"Nos invadió con su equipo un día entero, lo revolvió todo... y luego la escena duraba menos de un minuto", recuerda al otro lado del teléfono Gail, la encantadora dueña de este anticuario donde Will Ferrell frotaba una lámpara de Aladino y le pedía un deseo: poder ser infiel a su mujer sin hacerle daño. El establecimiento (334 este de la calle 9), con muebles art déco y accesorios pintorescos, pasa desapercibido a los turistas... hasta que Gail les narra la historia.
ZABAR'S ('Manhattan', 1979)
"A veces nos preguntamos cuánto le debemos a aquella escena en la que Woody venía a comprar con Diane Keaton. Pero lo cierto es que nos visitan más por haber salido en Tienes un e-mail, con Meg Ryan", explica Andrea Watman, encargada de este supermercado gastronómico (Broadway, 2245) de 1934. No se pierda sus 800 tipos de quesos, su salmón y su selecto café.
E. A. T. ('Todos dicen I love you', 1996)
Los cruasanes recién hechos y los sándwiches de esta tienda y restaurante bien merecen su precio. ¿Qué se podía esperar del lugar donde se enamoraba -helado en mano- una jovencísima Natalie Portman, la hija de una familia adinerada? El local (avenida Madison, 1064), fundado en 1973 por Eli Zabar, hijo menor del creador del mítico Zabar's, es una institución del Upper East Side. Recomiendan sus quiches (de espárragos, de brócoli) y los blinis con caviar... ¡para desayunar! Aparte de su golosa panadería, cuenta con una vitrina de ahumados, quesos y comida preparada.




Ruta neoyorquina. Café Gitane
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CAFÉ GITANE ('Melinda y Melinda', 2004)- AINGERU ZORITA
Ruta neoyorquina. Archangel Antiques
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Ruta neoyorquina. Archangel Antiques('Melinda y Melinda', 2004)- AINGERU ZORITA
Ruta neoyorquina. Zabar's
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